Entre la felicidad y el agotamiento, Joaquín Furriel y Muriel Santa Ana coinciden en que los ensayos de La vida es sueño, dirigidos por el director español Calixto Bieito, tuvieron una dinámica de producción que les planteó un gran desafío. “La montamos en siete semanas-cuenta la actriz- y fue novedoso por los tiempos en que estamos acostumbrados a trabajar los actores en el teatro oficial de Buenos Aires. En esta obra encontramos un formato de trabajo que remite a comedias musicales americanas en las que se reproduce una propuesta de manera prefabricada.
Pero a este montaje Calixto lo tiene muy probado. Y desde ese punto, la confianza en este proyecto fue mayor, porque es un espectáculo que ya se sabe que funciona.” La puesta en escena de esta versión del clásico de Calderón que llega al San Martín es similar al montaje que Bieito realizó en 1998 con actores escoceses. Desde entonces, este espectáculo mantiene una estructura fija a la que se amoldan diversos elencos. Es un éxito en el repertorio del Bieito, cuyo trabajo itinerante lo posicionó como uno de los creadores españoles con mayor proyección en la escena internacional. De modo que la puesta que se presentará desde hoy la sala Martín Coronado reproduce un espacio dominado por un enorme círculo y paredes espejadas que reflejan el trabajo de un elenco que completan, entre otros, Enrique Federman, Osvaldo Santoro, Ana Yovino, Lautaro Delgado y Patricio Contreras. “Es un espacio limpio y se pone el acento en imágenes muy fuertes producidas desde esa desnudez”, explica Joaquín Furriel.
La particularidad de este montaje se encuentra esencialmente en la calidad de los actores locales al interpretar un texto en verso, con la palabra como un eje predominante de la acción. “Nosotros al no tener esa tradición del decir en verso como en España, estamos muy permeables a las ideas de Calixto -continúa Furriel-. El nos pidió una disponibilidad física muy alta”.
Furriel interpreta a Segismundo, príncipe de Polonia narcotizado y preso en una torre por orden de su padre, el rey Basilio, quien teme por la crueldad de su hijo al convertirse en su sucesor. En paralelo, converge la historia de Rosaura, a cargo de Muriel Santa Ana, quien se topa con Segismundo cuando viaja a Polonia disfrazada de hombre en busca de su padre. “Me parece cualquier actor de nuestra generación quiere hacer a Segismundo y Rosaura -dice Santa Ana-. Son personajes muy importantes del teatro universal.”
Además de los tiempos de producción y de ensayos, ¿qué les sorprendió de la experiencia que compartieron con Calixto Bieito durante el desarrollo de los ensayos? Santa Ana: Muchas cosas. Yo tenía una imagen muy fuerte de la obra cuando la vi en el Complejo hace doce años con Víctor Laplace y Elena Tasisto. La novedad con este director fue total. Después del ensayo debíamos seguir preparando cosas por nuestra cuenta.
Furriel: Hasta ahora no hice un personaje que tuviera tanto recorrido como Segismundo, que es un experimento social. El espectáculo se pregunta sobre los límites de la realidad y te deja de una manera muy cruda ante la vida.
Bieito definió a esta obra de Calderón como el “Hamlet” de la lengua castellana. Joaquín, venís de hacer Edgar en “Rey Lear” ¿Qué relación ves entre los dos clásicos? Furriel: Rey Lear fue una pretemporada. Si tres años atrás me hubieran dicho en el 2010 vas a hacer Segismundo creo que no hay mejor personaje que Edgar antes de trabajar en lo que propone Calderón. En Rey Lear la palabra tuvo un protagonismo que hasta ese momento no la había sentido de manera tan excluyente en otros personajes. Tuve que volver a trabajar como en el conservatorio cuestiones técnicas con una entrenadora vocal. Pero si miro para atrás en mi carrera, siempre hice teatro clásico o argentino o universal. Lo que tienen estos personajes es un concepto universal con distintas dimensiones.
¿Qué espacio tiene para ustedes el teatro como lugar de trabajo? Santa Ana: Es una forma de alimentación espiritual y de espera. La tele tiene una velocidad donde todo pasa y se olvida. Yo trabajo con el mismo compromiso y seriedad tanto en tele como en teatro. Disfruto más, por mi ritmo interno, en el teatro.
Siento que la televisión me llenó de vida y me dio muchísima confianza, por eso ahora agradezco llegar a este refugio que es el teatro.
Furriel: Para mí, la rutinas de los ensayos para un espectáculo son como ir a un club. No sé si está bien o mal lo que digo, pero lo siento así.
En los últimos años te volcaste más decididamente al teatro.
Furriel: Sin embargo no hice menos obras de teatro antes de trabajar en Montecristo. Pasa que la visibilidad de algunos programas muestra con mayor relevancia lo que hago en teatro. Pero encontré una fórmula para hacer televisión y teatro que me encanta. De la tele me fascina lo hiperquinético y una intención amplia de público. Y el tipo de teatro que me gusta son obras con una convocatoria bastante popular.
El Complejo cambia la dirección artística. ¿Cómo se imaginan al San Martín en el futuro? Santa Ana: Ahora el teatro está en una transición. Se va Kive Staiff y creo que esta programación es una muy buena despedida.
Furriel: Pero lo que viene no dependerá tanto del director artístico.
Desde que empecé a trabajar hace ocho años está cada vez más deteriorado. La sensación que me da este teatro que quiero tanto es que nos están cocinando a fuego lento.
Hoy es Hernán Lombardi el secretario de Cultura y la responsabilidad la tiene tanto él como todos los que estuvieron antes en su puesto. Son teatros que prácticamente se sostienen por los técnicos que dedican sus vidas a tenerlos en pie. Siento que es como cuando hablo con mi tío que es médico en el conurbano.
Cuando trabajé en el Teatro Regio tenía la sensación de defender esta parte de la cultura como quien defiende la salud. Pero sólo vale la pena seguir haciéndolo si cuando tenemos la oportunidad los actores nos animamos a decir que las cosas no están bien.”La cultura o es híbrida o no va a existir. Europa está muy vieja, necesita de la mezcla. En mis últimos espectáculos la gente sale preguntándose si es ópera o es teatro o es una instalación. Está bien. Me estimula esa confusión. Si no tienes arte, espiritualidad o amor, la vida es un poco trivial.”
Habla Calixto Bieito, el director español que el viernes estrenará en el Teatro San Martín La vida es sueño , el texto de Pedro Calderón de la Barca. El mismo que ahora está ensayando y le dice a Sebastián Rosso, el cómico de esta tragicomedia de más de tres mil versos: “Anda, busca otra pipeta con más agua y prueba. Durante todo ese largo monólogo de Osvaldo [Santoro] lo tienes que mear. Es fantástico, tío, créeme”. Bieito es el mismo filólogo hispánico que suele montar en las salas del mundo régies en las que abraza lo pop, lo fashion y lo erótico en puestas que despiertan pasiones y enojos. Claro que, lejos de todas esas investiduras de niño maldito ya entrado en los cuarenta, podría ser el vecino que pone una cuota de humor a la reunión de consorcio.
-Antes de presenciar el ensayo de anteanoche, pensaba que me iba a encontrar con el típico divo malhumorado. Sin embargo, instalás un código de trabajo sumamente relajado y orgánico.
-Intento dejarme fluir y que a la gente le pase lo mismo. Y tener claro lo que vas a explicar siendo permeable a las personas y, más allá de las personas, a los artistas. Pero esto es, simplemente, teatro; no es una operación a corazón abierto.
Aunque en sus puestas operísticas pone todo en el escenario, en La vida es sueño, que está montando por cuarta vez, apela a una puesta con mínimos elementos escenográficos: un sillón enorme y pesado; un espejo más enorme, que tiene algunos desplazamientos, y un gran círculo de pedregullo en el que los actores literalmente entierran su patas (así de visceral, así de guarro, así de real). “Con este espectáculo no he hecho una deconstrucción, como suelo hacer. Aquí quiero que esos actores vivan el ahora. Quiero que la esencia de Calderón llegue a un público de hoy. Si te conectas con 20 o 25 frases del espectáculo, ya está muy bien. Quiero que veas a una especie de thriller filosófico en el cual pasan muchas cosas sin parar. Los personajes hablan y hablan. Explican sus vidas y explican la vida del otro. Se agreden con el texto. Se pegan. Pues, bueno, así está escrito. Es una obra de acción, de misterio y de poesía, en la que hay que combinar muy bien esos tres componentes. En la época era una obra ante la cual, ¡hostia!, la gente se quedaba impresionada.”
Y de buenas a primeras, se imagina a aquel público del 1600 exclamando: “¡Guaaa, entra el rey!”. Al instante, diciendo: “¡Vaya monólogo!”. Y cuando se repone de ese largo parlamento en verso, pensando: “Huyyy, ella no sabe que su padre…”. “La gente se quedaba impresionada -dice con la certeza de haber estado codeándose entre aquel público-. Ahora tienes que lograr esa impresión, ese suspenso. Es una obra a caballo. Es muy bonita para hacer, pero muy dura para los actores.”
Tiempos violentos
En otro momento, en otra charla, en otro aquí y ahora, Joaquín Furriel se sube al caballo y acota sobre el trabajo para elaborar su Segismundo: “Cuando arrancás con un largo monólogo, apuntás hacia donde termina. Lo desarrollás de manera barroca, barroca, barroca… y, ¡paf!, recuperás lo primero para terminar con lo que habías arrancado. Si ponés lo primero pensando que en lo barroco es importante todo, se transforma sólo en una cosa de textos bellos, cosa que Calixto detesta. El procedimiento que aplica tiene que ver con la energía, con la dimensión expresiva. Por eso, a todos nos llevó al borde de lo que podemos dar”.
Lo duro del trabajo es algo que los actores saben muy bien (sus rodillas, ésas que varias veces se desploman sobre el pedregullo, también). “Sí, es duro. Pero es bueno el contraste entre esa cosa brutal, como el suelo, y esas palabras hermosas. Es necesario el contraste entre los vestidos elegantes y los aspectos más crueles del texto”, apunta Calixto.
- Parece ser un trabajo de tonalidades y texturas. Ese sacón que usa Patricio Contreras es como si fuera la versión exacerbada de Maradona [o Madonna, da lo mismo]. O el look de Joaquín Furriel se parece a una versión de un actor de La Fura dels Baus de los inicios…
- Sí, claro. El personaje de Joaquín es una especie de prisionero de todo el siglo XX. Por eso tiene ese lookfurero , como dices. La vida… es un viaje cargado de pesimismo, un viaje hacia la desilusión y de la desilusión al miedo y a la desconfianza. Y es un viaje con muchas dosis de actualidad A estas alturas, espero que pueda regalarle a Buenos Aires algo de ese viaje a la nada que hace Segismundo. Esta ciudad es una ciudad con mucho viento. Y todo es viento.
Viene de montar Parsifal, en la Opera de Stuttgart, y un trabajo que presentó en Bergen, Noruega. Es director de un festival en Castilla y León dedicado al cruce de disciplinas artísticas. En los últimos años, está montando de cuatro a cinco espectáculos (“Vengo un poco tarado”). Para sostener la línea de expresionismo español que va de Goya a Buñuel que tanto le fascina, vino a Buenos Aires a elegir al elenco dos veces más de lo previsto porque los tonos que buscaba para su partitura escénica no le cerraban. Al único que conocía era a Patricio Contreras, el resto (Furriel, Santoro, Muriel Santa Ana, Ana Yovino, Lautaro Delgado, Sebastián Rosso, Enrique Federman y Hernán Cuevas) los descubrió aquí.
“Yo no conocía a Calixto, pero cuando estaba haciendo Rey Lear , Horacio Peña me habló tanto de él que me moría de ganas de estar acá”, cuenta ahora Furriel, quien, desde que supo que haría de Segismundo, se mató varios meses en un gimnasio para poder enfrentar una puesta de un enorme esfuerzo físico durante la cual manipula unas cadenas que pesan 13 kilos. Para la puesta, el elenco comenzó a trabajar hace dos meses con un asistente suyo y, hace un mes, llegó él “y puso nafta -señala Muriel Santa Ana, quien enfrenta el enorme desafío de darle vida a Rosaura-. Nos agarró en un momento en el cual ya necesitábamos esa energía volada, estallada”.
“Me he equivocado en los casting, claro, pero tengo buena intuición -apunta quien, para la repetida estructura del San Martín en lo que se refiere a invitación de directores extranjeros, a priori, la presencia de Bieito representa una bocanada de aire fresco-. Más allá de las voces y los registros, necesitaba actores con ganas de hacer la obra. El teatro no se puede hacer sin ilusión.”
Paradojas de cierto destino, el director español más internacional aprendió a montar La vida es sueño en lengua inglesa cuando montó esta obra en Edimburgo, Londres y en Nueva York. “Aprendí con los actores británicos algo muy shakespeariano: que esto es un teatro alejado de la tradición romántica, de la tradición psicologista y del naturalismo. Aprendí que tiene más que ver más con una especie de concierto, una especie de juego entre los actores y el público, y entre los mismos actores. Así me liberé del ritmo español, del verso”, apunta.
-Solés hablar de la musicalidad de Calderón y, la otra noche, varias veces señalaste lo bien que suena Calderón en porteño.
-Es que suena muuuy bien, tío. Es extremadamente hermoso sentir la fuerza de una lengua. Aparte, el futuro es la mezcla de las cosas.
PARA AGENDAR
La vida es sueño, de Calderón de la Barca.
- Teatro San Martín, Sala Martín Coronado, Corrientes 1530 . Estreno, viernes 16. Funciones, de miércoles a sábado, a las 20.30; domingos, a las 20. Platea: $45; pullman, $30.
Por Alejandro Cruz
De la redacción de LA NACION



Fui el sábado y por llegar 15 minutos tarde no me dejaron pasar. Inconcebible, 2 horas de viaje desde la provincia y te franquean el paso, cual “patovica” de boliche sin devolverte el dinero ni canjearte las entradas. Mal por las autoridades del teatro que se prestan a este juego del director y propician esta estafa en la puerta misma de la sala. Muy mala experiencia, nunca me pasó situación absurda de este tipo!!!! De no creer.
Cosas que pasan.
si uno llega a tiempo no le pasan esas cosa. Cuando ya empezo la obra molesta mucho que la gente siga entrando y acomodandose. Me parece muy bien que se respete a la gente que llego con tiempo. La impuntualidad en este pais se la toma como algo que esta bien y es una falta de respeto.
LEÍ EL LIBRO Y ME GUSTÓ MUCHO. PRONTO PODRÉ COMPARAR EL LIBRO CON LA OBRA DE TEATRO. VEREMOS QUÉ ME PRODUCE LA OBRA!!!
No te va a decepcionar. Vale la pena verla. Muy recomendada.
me alegra que no te hayan dejado pasar por llegar tarde, es que la gente va al teatro y no tiene idea de lo que van a ver y cero respeto por el otro, tuve la suerte de ir este sabado y a sala llena siempre están los que no apagan el telefono o se llevan una vianda para comer y hacen un ruido terrible, o el concierto de toz !!! cero resperto por eso una de las cosas buenas que tiene el complejo del san martin es que cuando empieza la obra no dejen entrar.
la obra magnifica y las actuaciones tambien
Claudia, coincido con Héctor. Está bien que no te dejen pasar una vez que comenzó la función; lamento que hayas viajado tanto para quedarte en la puerta pero me parece que hay que tener en cuenta que en las tablas hay personas, en este caso profesionales de la actuación, que a diferencia del cine donde si bien el que llega tarde molesta a quienes ya están viendo no se altera la proyección, las personas esperan atención de quiénes se supone van a verlos y la llegada de los “demorados” puede alterar el ritmo de lo que ocurre allí arriba. Además creo que es justamente esta una de las cosas buenas que continua manteniendo el San Martín.
Más allá de las molestias que causan estas cosas hay que pensar que es para el bien de los expectadores. Es muy molesto el señor de al lado comiendo pochoclo, las mamás que llevan a sus bebés que inevitablemente lloran en el medio de la función, los pibes que no dejan de hablar contando toda la película, etc. Pero son cosas evitables. Una lástima, pero hay que pensar que consciente o inconscientemente estamos molestando a muchas otras personas.
Claudia, yo fui el mismo sábado que fuiste vos. Saqué las entradas a las 3 de la tarde y sólo quedaban las ubicaciones de la platea de arriba. También viajé desde provincia pero a diferencia tuya llegué 15 minutos antes. El respeto por el horario es algo que los argentinos debemos aprender y por ende es lógico que no te permitan pasar ya que molestarías a los espectadores.
Por otro lado el valor de la entrada es irrisorio en comparación con otras obras que se presentan en la calle Corrientes y de menor valor artístico.
La obra en sí, en un principio resulta una especie de jeroglífico ya que el cerebro debe adaptarse a un lenguaje arcaico y poético. Una vez superado este obstáculo y acostumbrado nuestro oído, la obra sorprende por los largos parlamentos y monólogos que dejan en evidencia la calidad actoral.
Bleito le da una vuelta de tuerca a la obra de Calderón utilizando elementos grotescos con una austeridad de elementos escenográficos y musicales que amplifican aún más el valor de los actores. En definitiva es una obra que se caracteriza más por ser escuchada que por ser vista.
Todo se resume en una sola paalbra: EXCELENTE. Brillantes actuaciones. Murial Santa Ana me dejo con la boca abierta, salí muy emocionada, sumamente enriquecida. Y con respecto a las llegadas tarde, no es de ahora, fue de siempre, así que hay que ser puntuales por respeto a los que llegan a horario y por sobre todo a los profesionales del arte escénico.
El día que aprendamos que no podemos perjudicar al prójimo por un provecho propio seguamente estaremos mucho mejor.
quiero saber hasta cuando esta en cartelera, porque quiero ir a verla
por favor, avisenme!!
gracias
Sin mucha seguridad te respondo que hasta fin de año. No está especificada la fecha de cierre, sólo que es por la temporada 2010, y se puede extender hasta el verano por la cantidad de personas que concurren durante las vacaciones.
La verdad que tiene todas las recomendaciones, te conviene ir lo antes posible para no perder la oportunidad.
Saludos
yo fui el mes pasado y me re gusto la obra esta buenisima!!!!!!!!!se las recomiendo…
Excelente, sin palabras. Dinámica, ágil, entretenida y emocionante. Las actuaciones son inmejorables.
Recomendable 100% vayan a verla.
Saludos