El Dependiente, viernes 30, Cine Club Junín. 21hs

Nuevamente el Cineclub local nos ofrece una joya de la filmografía nacional (antes había sido el turno de “El juego de la silla” de Ana Katz), en coherencia con una muy acertada y variada programación que viene realizando desde su feliz aparición en marzo de este año.  Los cinéfilos juninenses, agradecidos, pudieron descubrir o redescubrir excelentes títulos -como “Mí tío”, “La Ceremonia”, “Así habla el amor”, “Palombella Rossa”, “Luna de Papel”, “Derzu Uzala”, “El empleo del tiempo” o “Entre tinieblas”- y renombrados autores del séptimo arte -Ozu, Kurosawa, Cassavettes, Bogdanovich, Malick, Almodóvar, Buñuel, Moretti, Cantet, etc-.

El exquisito criterio de selección, como puede apreciarse, ha considerado tanto clásicos ineludibles como también, evitando las elecciones obvias, aquellos films no tan conocidos y apreciados en la carrera de algunos cineastas. Tal es el caso, por citar un ejemplo, de la elección de “Entre tinieblas”, una de las primeras realizaciones de Pedro Almodóvar, en vez de caer en títulos como “Carne trémula” o “Mujeres al borde de un ataque de nervios”.

También podría decirse lo mismo del excelente film de Leonardo Favio que nos proponen para la noche de mañana. El Dependiente es mucho menos conocida quizás que las predecesoras “El Romance del Aniceto y la Francisca” o “Crónica de un niño sólo” con las cuales forma la llamada trilogía de “carbonilla” del director argentino, ya que es la última que realiza en blanco y negro.

A continuación, un comentario sobre este film y una reseña de la obra de uno de los más importantes directores de cine nacional. También puede verse en You tube un video en que Favio habla sobre dicha película: Imagen de previsualización de YouTube

EL DEPENDIENTE (1969)

Hay algunos a los que les ha sido vedada la posibilidad de ser feliz. Uno de ellos es Fernández, el protagonista de este brillante film de Favio.

Fernández está encadenado, lo sabe y lo sufre. Lo que no sabe (o no quiere saber) es que él es El dependiente, y como tal, no hace más que cambiar su objeto/sujeto de dependencia.

Imagina cómo sería su vida cuando Don Vila, el dueño de la ferretería en donde trabaja, se muera. No olvida lo que le prometió una vez al pasar: algún día el negocio sería suyo. A partir de ese momento Fernández sólo espera que ese día llegue.

Mientras tanto conoce a la señorita Plasini (personificada por una hermosa Graciela Borges), la vecina de la cual esta enamorado. El aire de las casa de las Plasini está viciado por ellas mismas, sus miedos y perversiones. Dentro de esas paredes la lógica es diferente a todo (como suele decirse, cada familia es un mundo, y esta es uno de los raros). Fernández demuestra su amor como puede, y no puede ocultar su sombra kafkeana que lo persigue por el pueblo.

Así es como Fernández se balancea entre el mundo masculino de la ferretería y el mundo femenino de la casa de las Plasini, en donde la masculinidad sólo se representa por medio de la ausencia (del padre muerto, y de Estanislao, el hermano tonto). En la ferretería las cosas se suceden cotidianamente, como en cualquier trabajo; pero en la casa de las Plasini las cosas son un tanto más oscuras: madre e hija poseen en igual proporción ganas de salir y de quedarse. Cuando quieren salir, el temor al exterior las obliga a quedarse (es cuando la señora Plasini encuentra la panacea en la radio); cuando quieren quedarse, la opresión generada por su propio ambiente las obliga a salir (hasta la puerta, no mucho más).

De todas las virtudes que despliega Favio en esta película, es quizás el tono de actuación encontrado lo más potente y revelador. Los personajes dicen y se mueven como sólo lo pueden hacer dentro de ese pueblo escabullido en algún rincón de la provincia de Buenos Aires, por donde hoy, seguramente, las vías del tren sólo sirven para que un abuelo le cuente a su nieto historias de encuentros y desencuentros alrededor del ferrocarril.

Todavía hoy se discuten los aportes o desmedros de la llamada Nueva ola argentina, aquel movimiento de realizadores debutantes, de clase media, muy inspirados en los temas de la literatura contemporánea nacional, y distantes del documentalismo a lo Fernando Birri o de las fórmulas guerrilleras del tercer cine proclamadas por Solanas y Getino. Tal vez uno de los más importantes realizadores, actores y guionistas surgidos dentro de esta nueva ola, acusada de aburguesada y europeísta, fue Leonardo Favio, actor favorito de Leopoldo Torres Nilsson.

Luego de una prometedora carrera como actor secundario, Favio consiguió debutar en la realización con Crónica de un niño solo (1964), escrita por el propio director en compañía de su hermano, Zuhair Jury, y que rechazaba el narcisismo pequeño burgués de la nueva ola argentina, para relatar la infancia anónima de los reformatorios y la evidente predestinación al fracaso de estos niños. El impresionante trabajo de la cámara en el uso del espacio y en la demarcación de poéticos encuadres, se convirtieron en características que acompañarían esta ópera prima y las subsiguientes películas del director.

Romance de Aniceto y Francisca y El dependiente (realizadas entre 1965 y 1968) son historias de amor, intimistas y de ambiente provinciano o barrial, muy pulidas en el uso de los planos generales y los picados, en el empleo dramático de los silencios, los efectos sonoros y los tiempos muertos. Estas tres primeras películas de Favio conforman una suerte de trilogía muy coherente, signada por el uso creativo del blanco y negro, el pesimismo respecto al destino de sus personajes, con la constante de exponer un trasfondo social bien demarcado para cada historia, y la sobriedad de los diálogos y de las actuaciones, así como la incorporación de narradores en off que imponen un distanciamiento al espectador.

En 1967 Favio encuentra una tercera carrera que le provee mucho más dinero que las de actor o director. Se convierte en uno de los cantantes y compositores de canciones más populares de Argentina y Latinoamérica. En el cine, se limitaría a participar en vehículos promocionales de sus propias canciones estilo Fuiste mía un verano (1969), de Eduardo Calcagno.

Ya en los setenta, al enfrentarse por primera vez al color, su cine se hace más comunicativo, neoromántico y ciertamente ingenuo, tal vez en plena comunicación con los mundos que recreaba en sus canciones. Juan Moreira (1972) se vale del melodrama con visos de oeste para recuperar la figura de un gaucho legendario y justiciero; es la relectura de la historia a contrapelo de las tendencias impuestas por la oficialidad. Nazareno Cruz y el lobo (1974) recrea una leyenda sobre la licantropía al modo de una bella parábola sobre el triunfo del bien sobre el mal, mientras que Soñar, soñar (1976) es tal vez su película menos lograda

Luego de prolongado silencio de casi veinte años, Favio volvió al cine para recuperar uno de esos míticos personajes de una época pretérita (el peronismo) en Gatica, el mono (1993), que sintetiza su devoción por la iconografía de los años sesenta y sumariza los intentos de aquel régimen por reivindicar el marginalismo social. Ambos derroteros laten en otros filmes anteriores de Favio, por ejemplo, Crónica de un niño solo, Romance de Aniceto y Francisca y El dependiente, con los cuales Gatica, el mono no tiene una semejanza solamente temática.

Después de doce años, en los que solamente concretó Perón, sinfonía del sentimiento -un extenso documental de seis horas de duración- de su último largo de ficción, Gatica, el mono, el gran “Nombre” del cine argentino, regresa a los cines con Aniceto, una nueva versión de El romance del Aniceto y la Francisca, que protagonizaran Federico Luppi y Elsa Daniel, tiene como protagonista al bailarín Hernán Piquín y fue rodada en un hangar de la Fuerza Aérea ubicado en la ciudad bonaerense de Quilmes.

(Por Ignacio Santillana)

VN:F [1.9.3_1094]
Rating: 0.0/5 (0 votes cast)

Esta entrada fue publicada en Noticias y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>