mi casa no es mi casa,
y no falta mucho para que empiecen a pasar cosas raras,
las madres de mis amigas
se dieron cuenta que no tengo ni pareja ni mascota
y me regalan plantas,
muchas plantas que terminaré llamando “hijas”
tal como lo hacen ellas
mientras riegan las macetas del bancón
con todo el amor del mundo.
vos no sos ni mi planta ni mi pareja ni mi mascota,
pero estás acá en mi casa nueva,
hablando de libros y discos viejos,
pienso para adentro que
si me gustan las cosas que te gustan, entonces me gustás,
y busco un imán de la heladera que me solucione la cena.
yo no sé por qué nos agarra esta claustrofobia emocional
como si alguno de los dos
se hubiera internado en territorio ajeno
y corriera peligro de ser atrapado,
(cada tanto hacemos silencio para escuchar los pasos del pasillo,
en el fondo estamos esperando que alguien llame a la puerta
y la tire abajo desesperadamente).
hasta se fuma diferente en la casa propia,
digo con un cigarrillo temblando entre los labios,
vos y yo no deberíamos estar juntos,
pienso para adentro y me alcanzás el cenicero,
ahora viene la parte en que te explico mi libertad con lujo de detalles
aunque nunca haya estado en tus planes venir a sujetarme,
vos me preguntás si tengo miedo,
yo me sirvo un poco más de vino y mastico un hielo,
la palabra miedo nos queda bien,
la palabra miedo nos gusta y por eso nos drogamos,
por eso vamos a terapia y escribimos poesía,
la palabra miedo es casi como decir te quiero o ser indie,
la palabra miedo para mirar el desastre,
la palabra miedo para hablar de las cosas que no queremos,
la palabra miedo y el que no se encondió, se embroma.
todavía no me doy cuenta en qué capítulo del caso estamos,
no importa, repaso posibles frases de señalador:
no sé si estamos en “es preferible frenar
antes que seguir derrumbándose”,
o si quizás estamos ahí donde “es más fácil frenar antes que ponerse a andar”
después del vino, los discos y los libros,
llega el momento en que estamos tirados mirando el techo,
vos pensando en que te querés ir,
vos pensando en si tenés monedas para el bondi,
yo pensando en cambiarme para bajarte a abrir,
yo pensando en que no tengo ganas de salir,
yo pensando en si es realmente necesario
que estemos los dos en esta cama que es mi cama
los problemas empiezan cuando tenemos que salir de esta pieza,
los problemas se amotinan atrás de la puerta
que te tengo que bajar a abrir cuando te tenés que ir,
vos decís que me pongo críptica,
yo te digo que no es una decisión:
críptico viene de cripta,
será que cuando uno no dice,
la boca se muere,
pero también pasa que el pez por la boca muere
así que te diga o no te diga,
parece que uno se muere de las dos maneras.
creo que estoy a punto de decirte
que seas mi amigo y listo.

